Tecnologías Convergentes

By jmonton, 2002-02-10

TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN CONVERGENTES

     El tema de las «Tecnologías de la Información Convergentes» no permite dar una definición tan precisa y clara, como cabría desear, puesto que se trata de frases acuñadas por sectores comerciales e industriales y de muy reciente factura; no obstante comentaré algunos aspectos que me parecen destacables sobre su significado en el contexto tecnológico actual.

    En primer lugar, conviene citar los elementos de esas tecnologías de la Información, que según autores o sectores, podrías ser:

Televisión
Provisión de contenidos (libros, música)
Internet
Telecomunicaciones (telefonía, mensajería, fax, videoconferencia de calidad, acceso a bases de datos y a redes seguras…)

    Todas la tecnologías citadas emplean canales específicos para su distribución, siendo, en muchos casos, necesario el empleo de dispositivos o «interfaces» también específicos, con diferentes formas de manejo y costes elevados.

    La idea de convergencia se puede describir desde los aspectos tecnológicos, desde aspectos comerciales y desde aspectos sociales:

    Los aspectos tecnológicos de la convergencia de las TIC, pasan por exigir que toda la información que pueda consumir el ciudadano (las citadas anteriormente) sea, en primer lugar, digital, lo que introduce un factor de homogeneidad importantísimo en el diseño de equipos y especificaciones industriales. Un segundo escalón exigiría una «estandarización» de formatos que permita la circulación de unidades de información (imágenes, vídeos, textos, presentaciones, voz) entre las diferentes TIC. Un ejemplo de esto sería un reportaje de TV digital, que se guarda en formato MPEG2, puede ser luego incluido en un DVD, que emplea ese mismo formato, alcanzando otro tipo de clientes, generando, por ejemplo, resúmenes anuales para vender por separado.

    Desde un punto de vista personal, un tercer escalón sería la materialización de contenidos en estímulos analógicos mediante dispositivos estándar (me estoy refiriendo a que se pueda acceder a las diversas tecnologías mediante el mismo aparato físico, o versiones de diferentes posibilidades pero iguales en lo común: portátiles, inalámbricos, de sobremesa, con más calidad sonora, con diferentes tipos de pantalla, … El aparato no me atrevo a llamarlo TV ni PC, tal vez esté por inventar, aunque ambas plataformas físicas evolucionan la una hacia la otra.

    El componente comercial de esta convergencia es claro: cuanto más accesibles sean para el consumidor las TIC, más posibilidades tienen las empresas de vender el producto. En este sentido, si el dispositivo físico que emplea el consumidor es el mismo para, por ejemplo, ver la TV y navegar por Internet, se podrán distribuir contenidos comerciales por ambos medios sin que el consumidor duplique gastos ni sitio en su casa. Por otra parte las infraestructuras de comunicaciones podrían ser comunes a las diferentes Tecnologías, por seguir con el ejemplo de TV e Internet, la misma red podría (puede ya de hecho) transportar ambas; lo más habitual en este caso es la fibra óptica, aunque puede hacerse con satélites o, incluso, en algún momento con las técnicas DSL. Esta última convergencia, la de las infraestructuras, es, con mucho, la que más costes puede ahorrar a las empresas, permitiendo reducir la factura de los productos que comercializa, llegando, según las leyes del mercado, a más consumidores.

    Finalmente los aspectos sociales pueden resumirse en la mayor facilidad que tendría el ciudadano para acceder a la información y los servicios, suponiéndole pocos gastos y también escasa complicación técnica (aspecto importantísimo para la difusión de las TIC), ya que se contaría con dispositivos muy difundidos (por tanto de bajo coste) y fáciles de manejar (incluyendo manejo por voz, pantallas táctiles, etc…). Esta supuesta penetración de las TICs permitiría reducir la distancia entre la Administración y el ciudadano, facilitando o suprimiendo las tediosas labores burocráticas a las que todo individuo se ve sometido.

© José Antonio Montón Marqués, junio de 2002

jmonton@tecnoeduca.com